Sobre el verde campo y a la sombra de un frondoso árbol un pastor de cabras duerme una placentera siesta, cerca de él su perro ladra. En este movimiento la formula rítmica está a cargo de los violines, el ladrido del perro es remedado por la viola con dos notas repetidas: do-do….sol-sol. Ausencia de voces graves.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario