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lunes, 5 de diciembre de 2011

Zefiro Torna. C. Monteverdi.

Claudio Monteverdi compuso dos madrigales titulados Zefiro torna, uno compuesto para cinco voces sobre un soneto de Petrarca y publicado en su Sexto libro de madrigales (1614) y el que hoy nos ocupa, compuesto para dos tenores y bajo contínuo, basado en un texto de Ottavio Rinuccini (autor del libretto de la desaparecida ópera Arianna, también de Monteverdi) y publicado en el Noveno libro de madrigales (1632). La pieza en cuestión adopta la forma de una ciaccona o passacaglia, con su línea de bajo recurrente y es el primer caso conocido de un dúo vocal que usa tal ritmo como acompañamiento.

Monteverdi compuso esta pieza como una parodia del estilo madrigalístico tal y como había evolucionado gracias a los compositores de la seconda pratica, escuela de la que él mismo era el máximo exponente. En Zefiro torna, Monteverdi exagera estos recursos con fines cómicos. La palabra "mormorando", por ejemplo, se canta en un murmullo que dura más de lo que sería estrictamente necesario. Poco después, la primera voz canta "e da monti" escalando hasta lo más alto de su registro, mientras la segunda voz canta "e da valli" bajando hasta su zona más grave. En la segunda parte, el optimista ritmo de ciaccona se para y cambia dramáticamente para expresar la desesperación por no haber encontrado a la amada.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Lamento della Ninfa. Claudio Monteverdi

Lamento Della Ninfa es uno de los más célebres madrigales del compositor italiano Claudio Monteverdi. Forma parte del octavo libro de madrigales, denominado "Madrigales guerreros y amorosos", recopilación de 1638 que fue dedicada al emperador Fernando III de Habsburgo. Está compuesto para soprano, dos tenores, un bajo, y bajo continuo, y el texto está basado en una canzonetta de Ottavio Rinuccini.


Traducción al español

Febo no había todavía
revelado al mundo el día,
cuando una muchacha salió
de su propia casa.
Sobre su pálido rostro
afloraba su dolor,
y a menudo provenía
de su corazón un gran suspiro.
Andando sobre las flores
iba vagando, aquí, allá,
llorando de esta manera
su amor perdido:


«Amor», decía, deteniendo el pie,
mirando el cielo,
«¿Dónde, dónde está la fidelidad
que el traidor me juró?»
Pobrecilla, no puede más, ay,
ya no puede soportar tanto sufrimiento.
«Haz que vuelva mi amor
tal como antaño fue,
o déjame morir, para que
no sufra más.
No quiero ya que él suspire
sino estando lejos de mí,
no, no quiero
que me dé más dolores.
Pues el saber que por él ardo
satisface su orgullo,
quizá, quizá al alejarme
él, a su vez, empezará a rogarme.
Si ella tiene para él más serena
mirada que la mía,
sin embargo no alberga en su seno
un amor que sea tan fiel como el mío.
Ni tendrá nunca
besos tan dulces de esa boca,
ni más tiernos, ay calla,
calla, él bien lo sabe.»


Así, entre amargas lágrimas,
llenaba el cielo con su voz;
así en el corazón de los amantes
el amor mezcla el fuego con el hielo.

Esta obra se divide en tres partes.

En las secciones primera y tercera el trío de dos tenores y bajo se mueven en el ámbito descriptivo y contemplativo característico del madrigal tradicional. Comienzan con el relato de la joven ninfa que deja su casa para internarse en el bosque clamando desconsoladamente por su amante que la ha abandonado, y finalizan con una moraleja acerca del amor.

La parte central está protagonizada por la ninfa entonando su patético lamento, con un viraje de la tercera a la primera persona, característica del genere rappresentativo muy utilizado por Monteverdi en el octavo libro de madrigales. El carácter teatral es intensificado por las libertades rítmicas que Monteverdi concede a la cantante, “que va cantando siguiendo el tiempo del sentimiento” (“qual va cantato a tempo dell'affetto del animo”), de acuerdo a la indicación del compositor.

Esta libertad rítmica se equilibra con el bajo ostinato, una serie de cuatro acordes descendentes (la, sol, fa, mi) que se repite a lo largo de toda esta sección, y que establece el ordenamiento armónico de toda la pieza.

A la voz de la soprano se suma el comentario de las voces masculinas, que contemplan la escena y se compadecen de la ninfa, repitiendo en forma irregular la estrofa “Miserella, ah più no, no, tanto gel soffrir non può”. De esta manera se establecen dos planos sonoros que subrayan el dramatismo de la escena.


jueves, 7 de enero de 2010

Ohimè, ch'io cado. C. Monteverdi

Ohimè ch'io cado, SV 316. Canción para soprano y bajo continuo, publicada en 'Quarto scherzo delle ariose vaghezze' (Venecia, 1624). Texto anónimo sobre música de Claudio Monteverdi. La interpretación de nuevo a cargo del contratenor Philippe Jaroussky y el grupo L'Arpeggiata.



martes, 5 de enero de 2010

Sì dolce è 'l tormento. C.Monteverdi

Monteverdi vivió el final de una era, el declive del madrigal renacentista que con tanta maestría había dominado, y el advenimiento de una nueva, el barroco y su nueva monodia, del que es uno de sus primeros representantes. Es la transición de la modalidad antigua a la nueva tonalidad, que por suerte no domina aún el espíritu de su obra, como denota la pieza que aquí nos ocupa.

Sì dolce è 'l tormento, SV 332 para soprano y bajo continuo se publicó en 1624 en Quarto Scherzo della ariose vaghezze por Carlo Milanuzzi, una antología de canciones seculares venecianas.